29/12/14

Última Navidad en Richmond

La Navidad de 1864 sería la última de la guerra. Lee y su Ejército de Virginia estaban sitiados por Grant en Richmond y Petersburg, y Sherman avanzaba a sangre y fuego a través de Georgia. Con la mayoría de los puertos confederados en manos federales, el bloqueo naval de la Unión estaba agotando los recursos del Sur no sólo para la guerra, sino también para la población civil.

Varina Davis
Varina Davis, la esposa de Jefferson Davis, presidente de la Confederación, escribió sobre la vida en Richmond, la capital asediada, aquella Navidad: “Las caras sonrosadas, expectantes, de nuestros hijos pequeños eran un constante recordatorio de que el propio sacrificio ha de ser la ofrenda personal de cada miembro de la familia. ¿Cómo satisfacer a los niños cuando lo poco que podemos hacer es improvisar para atender las necesidades básicas de los miembros adultos de cada hogar de la Confederación?”.

En la ciudad hay un orfanato para hijos de soldados caídos, y para aquellos otros que ya carecen de todo. Robert Brown, sirviente de los Davis, se ofrece para hacer a mano una casa de muñecas, de cera, “una casa bastante segura (sic), con cuatro habitaciones”, decía. “Sería un bonito regalo para la niña más aseada del orfanato”. Sigue Varina: "Las damas se dispersan en patrullas ansiosas de cazar juguetes, y cada una acude al almacén de tesoros de sus hijos para contribuir al árbol de los huérfanos; mis pequeños fueron a casa a buscar sus propios tesoros: muñecas sin ojos, caballos con tres patas…”.

En la noche de Navidad se celebra un baile benéfico. Cuenta Varina que “Los oficiales viajaron a la ciudad desde el frente  —no era una larga distancia—  y se vistieron con sus uniformes de gala para el evento”. Llegaron al baile acompañados de bellas jóvenes, a quienes Varina describe "frágiles como hadas, pero agotadas de trabajar como campesinas para su hogar y su país... Así, con el intercambio de cortesías y actos de caridad, a lo que no pudimos añadir comodidades y placeres, pasó la última Navidad en la mansión de la Confederación".

26/12/14

Vitoreadle como si fueseis protestantes

Antes que acabe del todo la época pertinente, cuento que muchos de los villancicos que escuchamos estos días se cantaban ya durante la Guerra de Secesión, algo normal si tenemos en cuenta las fechas de su composición. Ya hablé aquí de “Jingle Bells” y aquí de "I Heard the Bells (on Christmas Day)".

Especialmente popular en la época era "Hark the Herald Angels sing" (1840) de Mendelssohn.



"O Holy Night" fue compuesto en 1847 por Adolphe Adam con letra escrita por Placide Cappeau, originalmente en lengua francesa. Se hizo muy famoso en los prolegómenos y durante la propia Guerra de Secesión a causa de su tercera estrofa que, hay que reconocerlo, venía al pelo en esos momentos:

Truely He taught us to love one another,
His law is love and His Gospel peace.
Chains shall He break for the slave is our brother
And in His Name all oppression shall cease.
Sweet hymns of joy in grateful chorus raise we,
Let all within us praise His holy Name!

Mi traducción cacahuera:

Verdaderamente Él nos enseñó a amarnos unos a otros,
Su ley es amor y su Evangelio paz
Él romperá las cadenas para que el esclavo sea nuestro hermano
Y en su nombre toda la opresión cesará.
Dulces himnos de alegría en coro agradecido alzaremos,
Alabemos desde nuestro interior Su santo Nombre!



Ya como contribución netamente americana encontramos "It Came Upon A Midnight Clear", compuesto en 1850 por Edmund Sears, pastor de la “Unitarian Church” en Lancaster, Massachusetts:



"We Three Kings of Orient Are" escrita por el Reverendo John Hopkins, Jr. en 1857, aunque no apareció impresa hasta 1863:




“Up on the Housetop", escrita por Benjamin Hanby en 1864 en la ciudad de New Paris, Ohio:



Esta ilustración de John Paul Strain (de quien ya puse cosas aquí) se titula "The Christmas Carol".


Una mañana de principios de noviembre de 1862 miembros del coro de la Iglesia presbiteriana Opequon en Kernstown, Virginia, ensayan villancicos. Pasan por allí ‘Stonewall’ Jackson y sus hombres hacia Fredericksburg.

Fundada en 1737, la Iglesia Presbiteriana Opequon es conocida como la "Iglesia Madre del Valle", siendo la iglesia organizada más antigua del Valle de Shenandoah. Durante la revolución americana la congregación Opequon envió a muchos de sus fieles a luchar en la Guerra de Independencia. En 1861 Opequon se unió con otras congregaciones del sur en la formación de la Iglesia Presbiteriana de la Confederación, enviando más hijos a luchar por la independencia del sur. 


Y una cosa me lleva a la otra: las congregaciones presbiterianas muy bien, pero uno no es muy de la Reforma, aunque a veces, como decía el padre Lonergan, a los buenos hombres hay que vitorearles como si fuésemos protestantes...



Pero donde esté una buena capilla católica, que se quiten las congregaciones paganas.

24/12/14

El Mal fallará, el Bien prevalecerá

Henry W. Longfellow, de quien hablé aquí, es el autor del poema cuya historia me permito contar un día como hoy: "I Heard the Bells (on Christmas Day)".

Henry Wadsworth Longfellow
Henry casó con Frances (Fanny) Appleton en 1843; tuvieron cinco hijos: Charles, Ernest, Alicia, Edith y Allegra. Una mañana de julio de 1861, Fanny había cortado el pelo a su hija Edith, de siete años, y decidió guardar de recuerdo un rizo de la pequeña en un sobre lacrado. Una vela encendida en contacto con la barra de lacre y el viento que entraba por la ventana, hicieron que se prendiera el vestido de Fanny. Henry intentó frenéticamente apagar las llamas que envolvían a Fanny, primero con una alfombra y después, al no conseguirlo, con su propio cuerpo, abrazando a su esposa, con lo que él mismo sufrió también graves quemaduras. Fanny murió al día siguiente y, Henry, incapacitado por sus propias heridas, no pudo ni asistir al funeral. (Lució barba desde entonces debido a la imposibilidad de afeitarse por las llagas del rostro).

Diciembre de 1863. Henry lleva sumido en el dolor de su pérdida más de dos años. Recuerda a Fanny a cada momento, a ella y a la sensación de que allí, en su mirada, sí podía descansar (‘hai días que non podo olvidar que non consigo olvidarte’ y en ese plan). La batalla de “New Hope Church”, en Virginia, ha enfrentado durante varios días (del 27 de noviembre al 2 de diciembre de 1863) a los ejércitos de Meade y Lee, y ha dejado gravemente herido al joven teniente Charles Longfellow, hijo mayor de Henry y Fanny: una bala sudista ha quedado alojada entre sus vértebras.

Charles viviría, aunque incapacitado para el resto de sus días. Pero esa mañana de Navidad de 1863 Henry cree que también su hijo morirá de sus heridas, y siente que ya no puede más.

Escucha el repique de las campanas de la iglesia y escribe este poema (en inglés original aparece en el video de más abajo):

Oí las campanas tocar por Navidad
Sus viejos villancicos familiares
Y repetir las palabras
Potentes y dulces
De paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Y pensé cómo, cuando había llegado el día,
Los campanarios de toda la cristiandad
Habían tocado
La canción sin parar
De paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Hasta que, repicando, cantando en su camino,
El mundo girase de la noche al día,
Una voz, un carillón,
Un canto sublime
De paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Luego, de cada boca negra y maldita,
El cañón tronó en el Sur,
Y con el sonido,
Los villancicos se ahogaron,
De paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Fue como si un terremoto desgarrase
Los hogares de un continente
Y hundiese en la desesperanza
Las casas nacidas
De paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Y en desesperanza, agaché la cabeza
"No hay paz en la tierra, dije,
Porque el odio es fuerte
Y burla la canción
De paz en la tierra a los hombres de buena voluntad"

Luego repican las campanas más fuerte y hondo:
"Dios no murió, tampoco duerme,
El Mal fallará
El Bien prevalecerá
Con paz en la tierra a los hombres de buena voluntad".

21/12/14

Whisky e incidentes navideños

La llegada de lo más crudo de la estación hacía que los ejércitos se retirasen a sus cuarteles de invierno, por lo que solían pasar en éstos la Navidad. Por ejemplo, en Camp Pierpont, Virginia, la Navidad de 1861 (la primera de la guerra) transcurría para una brigada de Pennsylvania en la forma que sabemos por las cartas que enviaban a sus familias.

Los chicos recibieron cajas de casa para aliviar un poco la dura realidad de la vida en el campamento. En muchas de esas cajas había botellas de whisky, pero el jefe de la policía militar, por orden del general, abrió las cajas a su llegada y confiscó toda la bebida “para evitar incidentes”. Los soldados, en justa correspondencia por esa intromisión injustificable en sus derechos, ‘confiscaron’ una gran cantidad de pollos y gallinas que el general había recibido.

También se produjo un episodio de “fuego amigo”. Un soldado se disfrazó de Santa Claus con restos de ropa rebelde, y se subió a un árbol para hacer la gracia. Uno de los centinelas del puesto, ignorante de la situación, llegó a la conclusión de que aquel tipo era “uno de los hombres de J. Davis & Co.” (es decir, un rebelde confederado) y lo bajó del árbol con una bala entre los pulmones. Como para darles más whisky.

Ilustración de Winslow Homer para el Harper's Weekly

Ps.: Uno no es muy intensito, pero no puedo dejar de imaginar a quien quiera que estuviera en Pennsylvania recibiendo una carta de un ser querido a quien quizás, o sin quizás, jamás volvería a ver, y tocar el papel que han toc… Como decía: como pa darles más whisky a esos cabronazos cierrabares.

19/12/14

Jingle Bells, Pierpoint y el cuñadismo.

"Jingle Bells" fue compuesta en 1857 por James L. Pierpont (Boston, 1822 - Florida, 1893).

El padre y hermano de James eran 'pastores' protestantes; el hermano fue nombrado para dirigir la congregación unitaria de Savannah, Georgia, y James (que acababa de enviudar) abandonó Boston y lo siguió al Sur, convirtiéndose en organista y director musical de la iglesia.

En Georgia James volvió a contraer matrimonio (es lo que tiene ser organista de iglesia) y cuando estalló la Guerra, aunque su hermano regresó al Norte, él permaneció en el Sur con su esposa y los hijos del segundo matrimonio (los del primero habían quedado en Boston con el abuelo).

James incluso se unió a la caballería de la Confederación y escribió música patriótica para los ejércitos del Sur. Mientras, su padre también prestaba servicio militar como capellán en el ejército del Norte.

Pierpoint pasó sus últimos días en la casa de su hijo en Florida, donde murió en 1893. Tal como había pedido, fue enterrado junto a su cuñado Thomas, que había muerto en la primera batalla de Bull Run (un atípico caso de inexplicable síndrome de Estocolmo cuñadil).

Dylan basó su canción "Nettie Moore" del álbum Modern Times (2006) en "Gentle Nettie Moore", compuesta James Pierpont.


The Sons of the Pioneers con Roy Rogers también hicieron una maravillosa "Gentle Nettie Moore" en 1934. Puede oírse pinchando aquí.

Pero aquí está “Jingle Bells” de James L. Pierpont que, por cierto, también era tío de quien más tarde fue el famoso banquero John Pierpont Morgan (JP Morgan para sus amigos). Que la hacen Booker T. Jones (teclado), Steve, 'the Colonel' Cropper (guitarra), Donald "Duck" Dunn (bajo), Al Jackson, jr (batería).

15/12/14

El inventor del gordinflas ese del ho, ho, ho.

El Harper's Weekly (A Journal of Civilization) era una revista con sede en NY. Se publicó desde 1857 hasta 1916, y durante la Guerra de Secesión tuvo un éxito notable, siendo famosas sus ilustraciones de batallas y otros episodios de la Guerra.

"Autocaricatura" de T. Nast
Entre sus más influyentes ilustradores estaba Thomas Nast (1840-1902), considerado uno de los fundadores de la caricatura política; de él llegó a decir Lincoln que era "nuestro mejor sargento de reclutamiento". Nast era un furibundo anticatólico y un  —entonces se denominaba así—  “nativista”, esto es, contrario a la llegada de nuevos inmigrantes a Estados Unidos. (Por cierto, que el tipo había nacido en Alemania y había emigrado con su madre a los EEUU a los seis años de edad).

Nast también es conocido por ser el autor de las primeras ilustraciones en las que aparece “Santa Claus” con una imagen que recuerda a la que hoy popularmente se tiene de él, y fue quien le dio una dirección permanente en el Polo Norte para que ningún otro país pudiera reclamarlo y utilizarlo como propaganda… precisamente como hizo el propio Nast durante la Guerra de Secesión.

En esta ilustración de portada del Harper's Weekly de 3 de enero de 1863 aparece Santa Claus repartiendo regalos a soldados de la Unión. El grabado fue encargado por el propio Lincoln, como una forma de sugerir que Papá Noel estaba con los “buenos” y no con los “malos”.


Esta otra, también de Nast para Harper’s Weekly (“Merry Christmas to All”) corresponde ya a la Navidad de 1865, con la Guerra terminada, Lincoln muerto y la paz en los hogares. Papá Noel da un poco de miedo, y en la parte de abajo hay una representación teatral donde aparecen los generales vencedores Sherman (a “caballo”) y Grant, y las cabezas de los generales confederados que presumo serían A.P. Hill, Lee y Ewell. Ahí, reconciliando.


Y esta otra ilustración del Harper's Weekly (enero de 1863), mostrando a una familia en Nochebuena, separada por la Guerra. También de Thomas Nast. Atiende el invento de la tontuna de bajar por la chimenea. A la izquierda. Nunca un Rey Mago se rebajaría hasta tal punto. Jamás. Ni tan siquiera el de cuota.

13/12/14

Lana de vidrio y palomitas de maíz

A mediados del s. XIX muchos norteamericanos (sobre todo lo que luego sería el "Norte" en la Guerra de Secesión) veían la celebración de la Navidad como algo inapropiado; la tradición puritana de Nueva Inglaterra (el "Mayflower" y tal) tenía como mucho más adecuadas fiestas como el Thanksgiving Day. Sin embargo, en el Sur celebrar la Navidad era importante.

El Gobierno Federal no instituyó la Navidad como celebración "oficial" hasta varios años después de la Guerra, pero los primeros Estados en oficializar la fiesta habían sido los sureños Alabama en 1836, y Louisiana y Arkansas en 1838.

Dos elementos contribuyeron decisivamente al cambio de actitud favorable hacia la Navidad (su celebración festiva y popular). De una parte, el influyente libro de Charles Dickens "Cuento de Navidad" (1843) y su visión "victoriana" de la fiesta, que combinaba elementos religiosos y seculares: amabilidad, caridad, generosidad, reuniones familiares... visión que fue pronto popularmente aceptada.

Por ejemplo, la costumbre de la entrega de regalos (evidentemente previa comercialización) se amoldó muy bien al carácter práctico de los norteamericanos; también el centro de gravedad de las celebraciones pasó a encontrarse más en el hogar familiar y algo menos en las celebraciones comunitarias de las iglesias de tradición puritana.

El otro elemento fue la Guerra de Secesión, como iré contando estos días.

"Confederate Christmas, ilustración de Mort Kunstler

Hombres del 86º de Infantería, 1945
El símbolo por excelencia entre las familias americanas en Navidad, el árbol de idem, se popularizó durante la Guerra de Secesión. Los emigrantes alemanes llegados tras las revoluciones de 1848 introdujeron este ritual. Aunque los alemanes de la época ponían un árbol en miniatura sobre una mesa decorada con ornamentos caseros, dulces y velas, los estadounidenses variaron la costumbre poniendo un árbol de tamaño completo en sus salas de estar.

También los ilustradores de los semanarios nacionales ayudaron a popularizar la práctica. Las decoraciones en su mayoría estaban hechas en casa: frutos secos, palomitas de maíz, piñas, papeles de colores, papel de plata, lana de vidrio… y regalos como juguetes tallados, pasteles o frutas. Hay historias sobre la introducción en el mundo anglosajón del árbol de Navidad a mediados de 1800 por el príncipe Alberto (el del Royal Albert Hall), consorte alemán de la Reina Victoria, aunque parece raro que, habiendo reinado tanto tiempo en Inglaterra la dinastía (alemana) Hannover, tuviera que ser este chico el introductor de la costumbre en el Reino Unido.

También el árbol de Navidad se abrió camino en los campamentos militares. Alfred Bellard, del 5º de New Jersey, escribía en una carta desde su tienda a orillas del Potomac: "Con el fin de hacer que parezca tan Navidad como sea posible, hemos trabado un pequeño árbol ante nuestra tienda, cubierto con tachuela dura y carne de cerdo, en lugar de pasteles y naranjas”.

El problema no es confundir la carne de cerdo con las naranjas, sino la lana de vidrio con las palomitas de maíz, que cuando pasa eso resulta muy desagradable.

11/12/14

Maryland

Maryland era un Estado “fronterizo”; que no sé lo listos que eran sus habitantes, sino que estaba dividido entre partidarios del Norte y del Sur; de hecho, era un Estado que permitía la esclavitud. Pero, una vez que Virginia se separa de la Unión, Lincoln no puede permitir que Maryland haga lo mismo, porque entonces la capital, Washington DC, queda encajonada entre dos Estados enemigos, por lo que hace invadir Maryland por tropas de la Unión para así 'asegurarse' su lealtad.

Aún así, Maryland permitió la esclavitud casi hasta el último año de Guerra; la famosa proclamación de Lincoln de emancipación hecha tras la batalla de Antietam, septiembre 1862 (que se cuenta en la película de Spielberg), no afectó a Maryland ni a sus esclavos. No me voy a enrollar ahora sobre mi opinión de Lincoln, a quien sus defensores admiran por su pragmatismo pueblerino y frases ingeniosas, mientras que otros lo tenemos como un dictador encubierto e hipócrita.

De Maryland era John Wilkes Booth, el asesino de Lincoln; Booth procedía del condado de Hartford, con profundas raíces esclavistas, y se sintió bastante decepcionado y cabreado cuando en 1864 se abolió la esclavitud en su Estado gracias a una mayoría de muy escaso margen. Tan decepcionado y cabreado que cometió ese cobarde magnicidio en abril de 1865.

Y en Maryland se libró, el 17 de septiembre de 1862, la citada batalla de Antietam, la más sangrienta de la historia de los Estados Unidos que se haya librado en un solo día, con casi 23.000 bajas. Aquí una pequeña recreación de parte de la batalla, tomada de la película “Glory” (Edward Zwick, 1989). Escena desaconsejable para los que no les apetezca ver unos sesos esparcidos por culpa de una bala, aunque sean efectos especiales (aviso).

7/12/14

Cinéfilos sarrianos


En este blog ya conté de bastantes películas que tienen que ver con la Guerra de Secesión, lo tenéis en los enlaces que pongo en esta misma entrada.

Pero ¿qué son películas de la Guerra de Secesión? 

¿Películas de chicas ambientadas en esa época ("Lo que el viento se llevó", "La Gran Prueba", "El Árbol de la Vida")? ¿Tantos westerns en los que el héroe viene condicionado por su experiencia en la Guerra, y que incluso te sacan un episodio de ésta al principio ("Los Indestructibles", "Cold Mountain", "Bailando con Lobos", "Mayor Dundee")? ¿Biopics de Lincoln (de Spielberg, de Ford, o de Griffith) cuya presidencia coincidió precisamente con el período bélico? 

¿Películas de cualquier género en las que aparece un episodio concreto de la Guerra ("La Conquista del Oeste", "Gangs de Nueva York", "El bueno, el feo y el malo", "Murieron con las botas puestas"), o en las que sus personajes son veteranos de la contienda ("Juez Priest", "El sol siempre brilla en Kentucky", "Río Grande")? 

¿Quitamos las series de tv y los meros telefilmes ("Norte y Sur", "Andersonville", "Ironclads")? 

¿Descartamos las cosas flojitas ("Shenandoah", "La roja insignia del valor") y nos quedamos sólo con las obras maestras del cine ("El Nacimiento de una Nación", "La General", "Josey Wales")? ¿Nos limitamos a batallas o episodios concretos ("Misión de Audaces", "Gettysburg"), o a extensas campañas bélicas ("Dioses y Generales", "Glory", "Cabalgando con el diablo"?).

Pero es que después hay un “subgénero” del western (bueno, no sé si lo hay o me lo acabo de inventar), que es el del héroe que “vuelve” de la Guerra, marcado por sus vivencias, y se encuentra con que debe luchar contra los que se han aprovechado de su ausencia (“Río Lobo”), restañar viejas heridas (“Forajidos de leyenda”), o poner su experiencia y amargura al servicio de búsquedas más o menos con sentido (“Las Aventuras de Jeremías Johnson”, “La Legión Invencible”, “Centauros del Desierto”).

Pues en relación con ese subgénero, que podríamos bautizar como “tipoquevuelvedelaguerraconmalalechedispuestoapegarsetirosconlosmalos”, quería contar que aún hay gente admirable que intenta y sueña con hacer películas de esas. Como se dice en el minuto 2:08 de este video, “La Viuda del Sheriff” trata de una familia que, “huyendo de la GUERRA DE SECESIÓN americana, se viene a Europa…”.

Pero el video chulo es este:


(Gracias por darme noticia de esta historia, en su día, a a D. Gumersindo Pallares, prestigioso sexador de pollos en el MIT de Boston, donde sigue impartiendo su impecable magisterio).